Entre los mismos muros en los que
el
pintor
leridano
Salvador
Sabaté
habitó
en
Fraga
hasta
su
muerte,
su
familia
ha
instalado
las
obras
del
artista,
configurando
una
casa
museo
que,
además
de
la
opción
de
la
simple
visita,
ofrece
una
intensa
programación
de
actividades
culturales
y
didácticas.
Sabaté,
que
había
nacido
en
la
localidad
leridana
de
Maials,
se
instaló
en
Fraga
a
los
17
años
y
vivió
allí
hasta
su
muerte,
acaecida
en
1984.
Descendiente
de
una
familia
de
artesanos,
pues
su
padre
era
forjador
y su
abuelo
trabajaba
la
piedra,
se
sintió
desde
muy
joven
atraído
por
la
pintura,
que
durante
muchos
años
compaginó
con
su
dedicación
profesional
a la
forja
del
hierro.
Aunque
disfrutó
de
una
mínima
formación
artística
en
Barcelona
y
Madrid
durante
su
juventud,
siempre
se
consideró
un
pintor
autodidacta,
pudiéndose
apreciar
en
las
obras
expuestas
los
frutos
de
un
continuo
aprendizaje
a lo
largo
de
su
vida.
Practicó
diversos
estilos
durante
su
carrera,
pues
a su
decidida
vocación
realista
se
van
superponiendo
rasgos
geométricos
y
simbólicos
característicos
de
algunas
de
las
corrientes
dominantes
del
siglo
XX.
También
la
temática
de
su
obra
es
variada:
los
retratos,
los
paisajes
y
las
vistas
urbanas
y
las
obras
de
carácter
onírico
configuran
las
líneas
maestras
en
torno
a
las
que
gira
toda
su
producción.
Esta
se
expone
a lo
largo
de
las
estancias
de
la
casa
museo
según
afinidades
temáticas
y
sentimentales,
sin
atenerse
a
una
ordenación
cronológica
de
la
obra
de
un
artista
caracterizada
por
la
variedad
y la
práctica
simultánea
de
muy
diferentes
técnicas
y
estilos.